Profesores - 2010
Buscando creación e innovación en el quehacer educativo
Estimados colegas, ¿Qué nos depara el futuro? Creo que no puede haber cosa peor que las ya vividas hasta diciembre último. Algunos docentes se preparan para marzo y reavivar los conflictos, otros se preparan para recibir finiquitos reales de parte de algunos municipios que no lograron matricular alumnos en cantidad mínima para conformar cursos.
Otros colegas pululan por doquier yendo y viniendo de entrevista en entrevista, sabiendo que por sus años de ejercicio docente y perfeccionamiento no serán contratados, a lo más, pueden aspirar a suplencias momentáneas en virtud de alguna licencia médica que impida al titular ejercer docencia por algún tiempo, y todo previa inscripción en el colegio, liceo o municipio respectivo. ¿Qué otra cosa terrible puede suceder?
Lavin no tiene cartas en educación y viene con la energía suficiente para arreglar el "pastelito" educativo. ¿Habrá cosas buenas para el magisterio este año?
Creo que se debe premiar al docente que se prepara constantemente para entregar lo mejor de si en el aula y lograr lo que todo padre desea, que su hijo aprenda con entusiasmo y con visión de futuro, esto es, sabiendo qué le espera en los años venideros en materia laboral y de estudio.
Como docentes debemos asumir que en nuestro propio gremio está el problema de muchas maneras, docentes que lo único que desean es retirarse del sistema, otros tantos que no encuentran satisfacción en lo que hacen y, por último, sueldos tan malos que, en muchos casos, los empleadores sin escrúpulos prefieren a estudiantes por que el costo es menor. ¿Qué hacer?
No creo que Lavín vaya a privatizar la educación municipal, por el contrario, mejorará su gestión y eso garantizará calidad en términos de aprendizajes logrados y reales, aplicables y productivos, tanto para el niño, los apoderados y la institución misma. Ahora, no puede disminuir sueldos, no puede bajar costos de gestión de esa manera, pero sí puede premiar en base a bonos productivos a los colegios que mejoren el Simce, por ejemplo, o crear evaluaciones estandarizadas para medir los logros entre los distintos colegios de una comuna. Las pruebas estandarizadas ya existen, lo que falta es ser más riguroso en la toma de decisiones.
Es muy común, dentro de ciertas corporaciones, premiar a los directivos por mantener o aumentar la cantidad de matrícula en desmedro de la calidad del proceso educativo, y es a partir de esa realidad objetiva que, sin duda alguna, será más importante la calidad del proceso que la cantidad de los actores involucrados, y eso implica a docentes y alumnos.
Imaginen por un momento que los municipios dieran atención por decantación del problema mismo, a niños y jóvenes con reales problemas socio-económicos y culturales, y de aprendizajes. En una realidad así el docente sería altamente bien remunerado pues exigiría estudios y realmente vocación de servicio público.
Saludos.
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